Segunda ronda

 Hoy empezamos bien, ligeros como una pluma y la mente despejada, somos uno solo, ni una pizca de caos, ni una pizca de mugre, solo me levanto sintiendo el piso frío pero se que por dentro tengo un alma caliente, de fuego que te quema las neuronas tan solo en mover el cuello para estirar eso músculos que aguantaron mi peso toda la noche y se movían quejándose de la ansiedad que se estaba eliminando como suspiros a través de mi piel, que de repente se erizaba por capítulos rotos de escenas eróticas con mi amiga ciega que pienso que si la toco no se dará cuenta pero sentirá ese fuego que también la hará volar y suspirar.

Cuando bostezo salen colores de humo que huelen a los episodios maniacos que tuve ayer, solo se transforman en arte porque no puedo actuar. Bajo por un café amargo que activara mi sistema nervioso el cual por fuera se ve podrido y con lombrices pero por dentro es rico y elimina la depresión que se hunde en las ojeras que no tienen color porque nadie las ve, solo se sienten pesadas y duras como si fueran una mancha con la que nací pero me la dibujaron mis padres.

Me cambiare y seré una nueva mujer, como todas las mujeres que nos arreglamos por fuera para arreglarnos por dentro un poco así como va el día se va cayendo el maquillaje, erizando el cabello y ensuciando la ropa, como mis pensamientos, emociones y alucinaciones.

Tarde noche empiezan a salir los pensamientos vomitados por mi cerebro como gotas de sangre combinada con pintura al tocar un lienzo que se va manchando con movimientos circulares y bailando en el abismo, creando un cuadro que se transforma en un hoyo negro como en el universo.

En la noche sale, quien sale? El dementor que absorbe la creación de la vida y la luz, el que se lleva la inocencia, el que hace pensar que la vida no vale nada y todo sabe amargo, como ese café que vi en la mañana.

Lo enfrento y le escupo, me volteo y me voy, porque ya no quiero mas, ya no quiero ser como el cafe ahora quiero ser como el té.


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